Tres Cuarentenas
Hice cuentas y el lunes 13 de julio 2020 fue mi día 120 de ¿Cómo llamarlo?... quedarme en casa ... Cuarentenas llevo tres ¿Será?
Escribí "Cuarentena" en el buscador.
Primera definición que me aparee
Conjunto formado por 40 unidades.
Otra definición
En términos médicos: término para describir el aislamiento de personas o animales en un período de tiempo no específico, como método para evitar o limitar el riesgo de que se extienda una enfermedad o una plaga.
En fin, es como hablar de la palabra "quesadilla", cada quien; pero yo quiero decir que llevo tres cuarentenas y aquí trataré de resumir las tres.. tal vez haga un post por cada una de ellas, tal vez no.
¡Shit is getting real!
Comencé mi cuarentena en otro país, con mi ex pareja y dos gatitos. No sé si recuerdan esas publicaciones donde, a modo de chiste, la gente pedía cambiar de elenco en su cuarentena; pues, irónicamente el día cuarenta y uno, contando a partir de mi primer día de aislamiento, yo me encontraba viajando para cambiar mi elenco y locación a una ciudad que a alguien se le ocurrió fundar en medio del desierto; el nuevo elenco serían mis padres, dos perritas y una gatita que alimento cuando visita mi jardín.
Creo que, como todos, he tenido muchas fases de pensamiento de cuando esto apenas era "algo que pasaba en China" a cómo estamos ahora. Al principio para mí era un virus en China y ya (Sí, así como Trump todavía en julio 2020 sigue llamándole) después mi pensamiento cambió a que era un intento de que la gente volviera a tomar en serio las medidas preventivas para la influenza y le quisieron cambiar el nombre para asustarnos y que lo tomáramos con seriedad de nuevo. Y ¿Cuándo lo vi realmente serio? Cuando cerraron Disneyland y WDW (Sí, como buena Disney-freak). No sabía exactamente cuántas veces desde su apertura había cerrado sus puertas pero sabía que lo hacían por causas realmente fuertes. En mis recuerdos estaban dos: El día del ataque a la torres gemelas y por un huracán reciente.
Recuerdo que decían que la cuarentena iba a durar un mes (Ja!) y fui de las que se alegraron y no se alarmaron porque ¿Un mes? Pfff eso no es nada, soy hogareña, soy introvertida, podía hasta disfrutarlo. Fui de las que les daba gusto que la tierra tomara el respiro que necesitaba. Sé que todos vemos las cosas diferentes, no todos pensamos igual y una parte de la que puede afectar esta cuarentena, es absorber lo que la persona que convive contigo proyecte sobre el mismo hecho y cuando me preguntaron qué opinaba al respecto el día 7 de cuarentena, salieron otros pensamientos como: Que esto había sido un intento para controlar la sobre-población y se les salió de control... fuera de las muertes que la enfermedad nos va a traer, va a haber otras causas como suicidios, muertes por pobreza, por hambre, mucha depresión (Sí, también tengo mi cerebro conspirador).
Para ese entonces ya estaban los estantes de papel de baño agotados por lo que aunque lo intentara, no podía salvarme del pánico que a veces me daba ¿tenemos que comprar como si de verdad fueran a cerrar los supermercados por mucho tiempo? Pero en lugar de eso compramos bicicletas, un kayak, salimos a correr, pintamos, tejimos, lo posible por distraernos. Otra etapa que no sé si comparten conmigo fue tener esos momentos donde eran de los que no querían salir para nada que no fuera verdaderamente necesario y alguien en su casa sí, o viceversa y tuvieron discusiones al respecto de quiénes eran los paranoicos y quién se estaba tomando las medidas muy a la ligera. Yo dije que un mes sí podía sobrellevarlo.. pero ¿más? ¿Cuándo iba a acabar aquello?
Había noches donde tomando una lata de truly y cantando canciones de Disney en karaoke pensaba que al día siguiente nos dirían "perfecto, pueden salir, gracias por su ayuda" los pensamientos y las crisis se fueron de las manos, mi relación terminó y así es cómo el inolvidable 2020 me puso en un avión el día cuarenta y uno.
Dos vuelos, aeropuertos casi vacíos, caras cubiertas a la mitad, seis horas de escala entre vuelos y mi avión aterrizaba cuarenta minutos antes de que la frontera cerrara las puertas para regresar a mi país, cabe mencionar que el aeropuerto se encuentra a treinta minutos de distancia de esa frontera. Estaba cambiando de elenco en pandemia, de locación pero también de estado emocional: ahora llevaba conmigo mil dudas de qué había pasado no sólo con el mundo y la prisa con la que vivíamos, sino dentro de mí. En ese momento la pandemia era lo que menos me importaba, para ser honestos.
No hay hogar como el hogar
Llegar a casa: Ahora voy a decirles algo que puede parecerles que traía alguna hierba encima; pero aterrizar en el último vuelo que tomaba, entrar al aeropuerto, el camino a la frontera y el cruce de la frontera fue como estar en un ¿Túnel? directo a otra dimensión yo pensaba "Siento que estoy entrando a otro mundo, otro universo, otro algo" hablaba muy poco con las personas del taxi, porque muchas cosas ocupaban mis pensamientos y no podía concentrarme en la conversación.
Llego a casa y otras reglas, otras medidas de prevención, yo no tomaba ninguna precaución si lo comparo a lo que desde ese entonces empecé a usar como medidas preventivas. Mis días en esa segunda cuarentena se basaban en: existir, entender y no tocar muchas cosas de mi casa porque estuve expuesta en todo ese viaje a esa bacteria microscópica que tanta vida ha quitado, así se fueron las primeras dos semanas. Tengo vagos recuerdos de lo que hacía: llamadas larguísimas a mis amigos que muy pacientemente me escuchaban, tratar de salir del cuarto y convivir con mis papás, encontrar el gusto por las cosas que siempre hago al venir a su casa; entre terapias, yoga, llanto, escribir como nunca había escrito en mi vida, se me fue mi segunda cuarentena.. Debo decir que los puntos claves para salir de ahí se vieron más reflejados entre las sesiones con mi psicóloga (Gracias, Victoria!), las sesiones de yoga (Gracias, Paola!) y la paciencia de mis papás estando ahí para mí, mi hermana volando de lejos para venir a vernos y una visita muy calve que recuerdo bien que me abrió el panorama; con su distanciamiento social y los protocolos debidos vino una amiga y compartió conmigo un par de cervezas y escuchó lo que tenía para contarle como actualización de mi vida ya que teníamos al menos 3 años sin vernos, al irse me di cuenta que la cuarentena hacías las cosas un poco más difíciles por la falta de contacto presencial y físico... y gracias a todo esto logré aterrizar y encontrar un poco más de tranquilidad en ese tema. Me replanteé todo en ese tiempo.
¿crisis de pandemia o crisis de los 30?
La tercera cuarentena comenzó unos días antes de mi cumpleaños No. 30 me alegraba por estar en mi país, con mi familia, rodeada de verdadero amor. Me sentía muy emocional porque de todos los planes que hice para mis 30 años no pensé estar donde estaba pero lo agradecí y aún lo agradezco infinitamente, tengo recuerdos muy bonitos de mi cumpleaños, mi familia, la comida y la música, todo fue perfecto.
Esos siguientes cuarenta días ya no me costaba respirar ni sobrellevar el día a día, ya hacía mi rutina sin tener que luchar contra mi mente... lo hacía natural, ya dormía bien y ya me sentía más presente en las pláticas a la mesa.
De repente eran 120 días en total de cuarentena con muchísimo que contar, con muchísimo aprendido. pero de regreso al problema principal: Todavía enfrentando una pandemia en esta posición de no poder hacer planes, de no poder simplemente salir y disfrutar mientras seguimos aquí vivos, sin una bicicleta cerca, pero con una guitarra! sin la gatita que aún extraño, pero con una gatita que de vez en cuando viene a mi patio, acepta comida y agua y duerme en el pasto. Sin trabajo, pero con muchos planes personales y muchas cosas aprendidas.
Esto comencé a escribirlo mi día 120 de cuarentena, pero aquí estoy el día 137 sin publicarlo todavía y quiero compartir algo que no muchos se animan a compartir, pero esta semana ha sido difícil llevar el positivismo como si nada de lo que ocurre afuera estuviera ahí. Porque, sumado a la pandemia tenemos noticias muy fuertes: George Floyd, Giovanni, feminicidios que aún en estas circunstancias siguen, "semáforos" para regular al país, personas que no quieren contribuir a lo poco que tenemos en nuestras manos para combatir este problema, el rechazo de la ley del matrimonio igualitario en mi Estado vecino, el rechazo de la ley del aborto, boom, boom boom! Tenía una fecha de inicio para regresar a trabajar que se pospuso y no es mucho el tiempo que voy a esperar, pero reconozco que me hace sentir mal ya que me hizo ver la cruda realidad del presente y del mundo, estamos en un mundo incierto y con una incertidumbre tan grande que ni siquiera sabemos cuánto tiempo nos va a acompañar. Hay quienes dicen que el problema de no poder estar quietos en esta cuarentena es que "vivimos en el futuro" que todo lo queremos planear y no sabemos disfrutar el presente; puede ser, pero en mi adolescencia vi un video que se me quedó muy grabado, de un chico con una discapacidad (no recuerdo exactamente cuál discapacidad, pero su esperanza de vida era corta) y decía que para no rendirse y sólo esperar su muerte, él hacía planes, así fuera algo sencillo como ir al cine con sus amigos y creo que para muchos eso es el motor. Por las circunstancias actuales la motivación puede ser "mañana haré X rutina de ejercicio" o "Leeré un capítulo de ese libro que estoy leyendo" o "Acomodaré mi armario" o "aprenderé esa canción que me gusta en la guitarra" pero a veces no me bastan. Como todos tengo días altos y días bajos, donde sí quiero hacer planes de algo que involucre salir de la casa y ver más amigos. pero por el momento reconozco que me gusta disfrutar de lo pequeño tengo: más tiempo para leer, más tiempo para investigar de los temas que me interesan, puedo dormirme sin tener que programar una alarma para el día siguiente y puedo darme el lujo de ver el tiempo de series y películas que quiera ver porque no estoy corriendo a hacer otra cosa. Sobretodo, tener una compañía de cuarentena que sé que aunque a veces es difícil tenernos encerrados tanto tiempo juntos, nos amamos, disfrutamos de la convivencia y tenemos nuestros espacios también. He encontrado el balance y la disciplina que no sabía que era capaz de tener si no me lo exigía algo o alguien externo. He aprendido muchas cosas de mí y mi personalidad de las que me he enamorado más y he descubierto algunas de las que puedo cambiar para que no me afecten en la vida que quiero llevar.
Voy a seguir llevando una cuarentena sana y voy a seguir tranquila como lo he estado antes dentro de la situación, pero no creo que esté mal de vez en cuando frenar y dejarnos sentir lo que necesitamos sentir, reconocer y soltar para seguir adelante con más paz mental.
¡Alguien lo tenía que decir!
Sé que hay miles de millones de historias de fondo en esta pandemia, todas son importantes. Si te interesa compartir algo en los comentarios yo estaré encantada de leer y responder si es necesario.
Cualquier comentario escrito aquí es sólo con la intención de yo poder gritar lo que hay en mi interior ya que hay ciertas cosas que yo hubiera agradecido haberlas leído o escuchado mientras pasaba por momentos de confusión (nos creemos únicos, pero hay muchas personas pasando por las mismas situaciones) no espero atención, no espero nada a cambio. Pero tampoco es mi intención ofender, ni dar opiniones "absolutas" de algo. A mí me hace bien escribir, si a ti no te hace bien leerlo, es perfectamente comprensible y puedes parar cuando quieras.
Y .. ¿Quién soy yo?
Una nieta del Chicharrón Bendito
Sarech! Me encantó lo que escribiste. Me dio risa que me identifiqué con TODO lo que dijiste. Jajaja yo también llegué a pensar que era una conspiración y que no iba a durar tanto. También llegué a agradecer que podría conectar con mi lado introvertido y hacer home office desde la comodidad de mi cama (JAAA!). Así como tu, he tenido días buenos y muchos días malos, en donde me consumen pensamientos de crisis, miedo y escasez.. (Estoy empleada ganando como desempleada. En resumen me dedico a la venta de bienes raíces y no he podido vender nada desde que inició la pandemia). El lado (muy) positivo es que hemos aprovechado para hacer cosas que nunca hubiera tenido el tiempo de hacer si no hubiera sido por la pandemia. En mi caso, aprendí a meditar, yoga, conecté cañón con mi lado espiritual, tomo muchos cursos de astrología (btw... necesitas que te lea tu carta astral! ��), remodelé mi cuarto, etc... en realidad hay días en los que creo que he encontrado el gusto a todo esto (Y claro, hay muchos días en los que no).
ResponderEliminarEntiendo lo que mencionas que los planes son los que nos mantienen “a flote” o “felices” en la vida. Planear una fiesta, un una escapada de fin de semana, un viaje... y mas allá que “aprender a vivir en el tiempo presente” creo que esta pandemia vino a sacudirnos a todos y nos ha orillado a cuestionarnos nuestro concepto del éxito “¿Qué estoy haciendo con mi vida?”, “¿Estoy haciendo lo que me gusta?”, “¿Quiero estar con esta persona?” “¿Este trabajo me hace realmente feliz?”, “¿Es esta la vida que quiero vivir?”. Creo que necesitábamos esta gran pausa para atrevernos a conectar desde adentro, a lo mas profundo de nosotros mismos... a lo que más le sacamos la vuelta... por que no nos queda de otra.
Hay que platicar por telefono Sarech! Quiero saber de ti
Tu Disney Roomie - Paulina Colyer